El próximo 1 de enero entra en vigor la obligación de llevar la luz amarilla conocida técnicamente V-16, que emite destellos de manera intermitente y que está conectada con la Dirección General de Tráfico (DGT), de forma que el vehículo que ha sufrido una avería o un accidente está geolocalizado. Detrás de este invento, están dos guardias civiles de Galicia que han desarrollado un modelo puntero por el que ya se están interesando más países, como Portugal, Chequia y Hungría, además de varios en Latinoamérica y Japón, entre otros. Uno de los promotores, Jorge Costas (Vigo, 43 años), rechaza mucho de los bulos que se han vertido sobre el dispositivo y asegura que no se ha hecho millonario, como muchos le recriminan.
