
“Hay un desequilibrio en los poderes del Estado en favor del judicial (…) Tiene que parar el espectáculo diario de la justicia (…) Algunos jueces como mínimo son unos descerebrados, sino son algo más”. Podrían parecer palabras de algún sanchista indignado por ciertos casos judiciales que salpican a su partido. Pero tienen casi 30 años. Las pronunció otro miembro del PSOE, muy mimado hoy por la derecha y crítico frecuente del Gobierno. Salieron de boca de Felipe González en una reunión con parlamentarios de su partido en abril de 1997, pocos meses después de abandonar La Moncloa, cuando los escándalos que habían arruinado la recta final de su mandato seguían proporcionándole disgustos.
