El PIB avanzó un 0,6% en el primer trimestre de 2026, dos décimas menos que al cierre del año pasado. El menor consumo de los hogares y la caída de las exportaciones moderan el ritmo de crecimiento, aunque España mantiene una posición destacada dentro de la eurozona.
La economía española continúa creciendo, pero lo hace a un ritmo más moderado. El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha confirmado que el Producto Interior Bruto (PIB) aumentó un 0,6% durante el primer trimestre de 2026, dos décimas menos que en el último trimestre de 2025, cuando la actividad económica avanzó un 0,8%.

Aunque el dato refleja una desaceleración, España mantiene uno de los mejores comportamientos entre las principales economías de la Unión Europea. En términos interanuales, el crecimiento alcanza el 2,7%, una cifra que continúa situando al país por encima de la media de la zona euro.
El consumo de las familias pierde fuerza tras varios trimestres de crecimiento
El principal cambio respecto a finales de 2025 llega desde los hogares.
El consumo privado, que había sido uno de los grandes motores de la economía durante los últimos meses, comenzó a mostrar signos de moderación y avanzó un 0,6%, por debajo del ritmo registrado anteriormente.
La inversión empresarial también perdió intensidad. El gasto de las compañías aumentó únicamente un 0,5%, reflejando una mayor prudencia ante un contexto internacional marcado por la incertidumbre y las tensiones geopolíticas.
Las exportaciones vuelven a frenar el crecimiento económico
Otro de los factores que limitó el avance del PIB fue el comportamiento del comercio exterior.
Las exportaciones descendieron un 0,6%, mientras que las importaciones retrocedieron un 1% durante el primer trimestre.
Aun así, la demanda nacional siguió siendo el principal soporte de la economía y aportó 0,5 puntos porcentuales al crecimiento total del PIB, frente a la contribución mucho más reducida del sector exterior.
La guerra en Oriente Medio sigue condicionando la economía
El INE señala que los primeros meses del año estuvieron marcados por la incertidumbre internacional derivada del conflicto en Oriente Medio.
Las tensiones energéticas y la volatilidad de los mercados afectaron al ritmo de inversión de muchas empresas, aunque el incremento del gasto público ayudó a compensar parte de ese impacto.
Desde el Gobierno destacan que las medidas adoptadas para contener las consecuencias económicas del conflicto han contribuido a mantener la estabilidad de hogares y empresas.
España conserva el liderazgo entre las grandes economías de la eurozona
Pese a la moderación del crecimiento trimestral, la economía española continúa mostrando una evolución más favorable que la de buena parte de sus socios europeos.
El crecimiento interanual del 2,7% mantiene a España entre las economías más dinámicas de la eurozona, apoyada por la fortaleza del mercado laboral, el consumo interno y la recuperación de algunos sectores estratégicos.
Además, el PIB a precios corrientes alcanzó un nuevo máximo histórico de 437.288 millones de euros durante el primer trimestre.
Agricultura y servicios impulsan la actividad económica
Por sectores, la agricultura fue la actividad que registró el mayor crecimiento, con un avance del 3,3%.
Los servicios crecieron un 0,8%, mientras que la industria aumentó un 0,3%.
La construcción fue el único gran sector que permaneció prácticamente estancado durante el periodo.
La OCDE mantiene una visión optimista para España
Las previsiones internacionales continúan respaldando la evolución de la economía española.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha mejorado recientemente su previsión de crecimiento para España hasta el 2,2% en 2026, aunque también ha elevado su estimación de inflación hasta el 3,3%, advirtiendo de que el contexto internacional seguirá siendo uno de los principales riesgos para los próximos meses.
Una economía que sigue creciendo, pero con nuevos desafíos
Los datos del primer trimestre muestran que España mantiene una base económica sólida, aunque el ritmo de expansión comienza a normalizarse tras varios ejercicios de fuerte crecimiento.
La evolución del consumo, las exportaciones, la inversión empresarial y el comportamiento de la inflación serán determinantes para comprobar si la economía logra mantener su liderazgo dentro de Europa durante la segunda mitad del año.
